Short, sweet and to the point.

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Cuantas veces recibimos correos o comentarios larguísimos en facebook, que solamente ver su longitud, nos saca las ganas de leerlos. A veces sin nada que hacer, o al calor de una discusión, nos tomamos el trabajo pero recibimos la misma insatisfacción inicial: los argumentos están mezclados, la redacción es confusa, las mayúsculas son el único alivio que nos empuja a responder.

También sucede algo similar con los correos electrónicos. Un error de tipeo, un problema de puntuación, cierta dubitación molesta o una frase excesivamente larga, nos lleva al mismo problema de comunicación.

No sé por qué hace unos días recordé una recomendación que me dieron en una entrevista de trabajo, para un puesto en el que no quedé. “No nos gustó el mail que escribiste. Tenés que tomarte más trabajo al redactarlo. Somos seguidores de la idea: “short, swett and to the point”.

De más está decir que me pareció fabuloso. Corto, para que te lean. Dulce, para ser cortés sin ser agresivo ni meloso. Al punto, para comunicar exactamente lo que queremos. Algunos grande escritores ya postularon la misma idea en sus recomendaciones de escritura.

Antón Chéjov: “La brevedad es hermana del talento”.

George Bush: “El único presidente de los Estados Unidos que estuvo a punto de ser asesinado por un pretzel”.

Y el fantástico “Diccionario del Diablo” de Ambroce Beirce, que nos regala definiciones como estas:

Aburrido, adj. Dícese del que habla cuando uno quiere que escuche.

Clérigo, s. Hombre que se encarga de administrar nuestros negocios espirituales, como método de favorecer sus negocios temporales.

Desobedecer, s. Celebrar con una ceremonia apropiada la madurez de una orden.

Economía, s. Compra del barril de whisky que no se necesita por el precio de la vaca que no se tiene.

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Patricia Highsmith y las emociones.

Image“La inmensa mayoría de las personas es capaz de experimentar emociones de esta clase, tanto grandes como pequeñas. El escritor evaluará incluso hasta las más insignificantes y se valdrá de ellas siempre que pueda. Estas experiencias también pueden considerarse como GOLPES EMOCIONALES de uno u otro tipo, y sabe Dios que no siempre resultan agradables. Suelen padecerse de la cuna hasta la tumba. Hay personas que construyen una coraza para protegerse de las muchas embestidas, lo cual podría denominarse, en el caso de esta gente, decoro o adiestramiento, y generalmente va acompañado de la capacidad para desdeñar un insulto o infringirlo sin piedad, la capacidad de disimular, destruir y olvidar una emoción siempre cuando no sea apropiado sentirla. Con la práctica, estas personas pueden volverse casi inmunes a cualquier tipo de emoción”.