La relación entre Arlt y Güiraldes

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No se sabe cómo en algún momento Arlt se convirtió en secretario del erudito y respetado autor de “Don Segundo Sombra”, Ricardo Güiraldes (1886-1927), quien lo contrató con inestimable cortesía y solidaridad para ayudar a los esmirriados bolsillos del incipiente escritor.

Una dupla por demás inexplicable: el fino y culto hacendado de San Antonio de Areco, junto al joven, eternamente despeinado, irreverente, algo harapiento, que deambulaba todas las noches por los cafetines de Flores con el manuscrito de “La vida puerca” bajo el brazo para leerla a quién lo escuchara. Paternalmente, Güiraldes leía la enrevesada prosa de su secretario y corregía aplicadamente sus errores ortográficos y eliminaba párrafos innecesarios, hasta que llega a sugerirle el cambio de título de su novela por el de “El juguete rabioso”, quitando, quizás, ese lugar de enunciación desde donde hablaba la novela de Arlt: desde la vida puerca. 

Cuenta Jitrik que la primera vez que Arlt lee ante Güiraldes y su esposa, Adelina del Carril, su novela, pide que ésta se retire porque consideraba que su grueso vocabulario heriría la fina sensibilidad de aquella mujer.

Por otra parte, Arlt se permitía hasta bromear con su maestro diciéndole: ¿Y usted cuándo se va a poner a escribir en serio? Y algo de cierto había en la expresión de Arlt: Güiraldes para todos era un verdadero faro intelectual de la época, tanto para los martinfierristas como para la incipiente élite intelectual de principio de siglo, pero su éxito y consagración con el público vendría recién con la edición de “Don Segundo Sombra” en 1926; el mismo año en el cual Arlt publica “El juguete rabioso”.

En la revista Proa (dirigida por Borges, Brandán Carffa, Pablo Rojas Paz, además del mismo Güiraldes) se publican algunos capítulos de la novela, hecho que sin la influencia de Güiraldes hubiera sido imposible para Arlt.  Sin duda que el autor de El cencerro de cristal había hallado en aquel muchacho de Flores un enorme potencial creativo y artístico, y no se equivocó. Esa novela iniciática marca una relación de transgresión intensa con la cultura, de hecho el robo a la biblioteca es uno de los pasajes más inolvidables y, como señala Piglia (uno de su más ferviente estudioso), es una metáfora casi perfecta de cómo Arlt accede a la cultura. }

Extraído de Diario Los Andres: nota completa en http://www.losandes.com.ar/notas/2013/7/28/violencia-cross-mandibula-728638.asp

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